Prejuicios y políticas públicas

A la fecha se estima que han salido alrededor de 3,7 millones de venezolanos que están ahora, principalmente en Colombia y Perú. Como se puede apreciar en la encuesta del IEP, casi tres cuartas partes se manifiesta en contra de la migración.

El impacto se viene dando sobre todo en el ámbito laboral, en la percepción de seguridad ciudadana (tema que ha estado en discusión en estos días) y en una dinámica social que se puede volver tensa con relación a los dos puntos anteriores. Es importante la forma en que los medios cubren el tema. Los resultados del sondeo indican que las actitudes son más negativas entre quienes no han tenido un trato directo con un migrante venezolano, su fuente puede ser el boca a boca y las redes sociales, pero también los medios masivos.

Con relación al impacto en lo laboral, esto se da más entre informales y entre los que viven en el centro y norte del país, a pesar que algo más del 80% de los migrantes están asentados en Lima. La asociación con la delincuencia está en todos lados, pero se menciona con mayor frecuencia aún en Lima. La tensión en el trato cotidiano es un tema más recurrente, de nuevo, en el centro del país y en los sectores de menores recursos socioeconómicos (D/E).

Colombia reaccionó antes con un diagnóstico y una política pública que ya se viene implementando. Acá, la ciudadanía apoya que se solicite visa y pasaporte, pero la gestión de toda una población que llegó para quedarse un largo rato, o para siempre, demanda una acción más definida, alejada del efecto fácil, focalizada en las regiones más afectadas y de tipo multisectorial.