Dicen especialistas en gestión que los famosos cien días son solo un mito y que, al revés, es solo después de ese tiempo que se puede comenzar a esperar resultados. Muñoz accedió a la alcaldía luego de un crecimiento exponencial en el último tramo de la contienda por lo que un 46% de aprobación, aunque en descenso, podría no ser tan preocupante.
Por otro lado, desde enero a la fecha, una cuarta parte siga sin tener una posición clara frente al burgomaestre. Puede que esta dificultad para dar una respuesta esté vinculada a que casi la mitad de los limeños dice que aparece menos de lo que debería. Los que expresan mayor descontento son las personas que se ubican en los distritos con mayor presencia de segmentos de bajos recursos: Lima centro 1 (Breña, La Victoria, Cercado, Rímac) y Lima Sur (Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, Villa el Salvador, Barranco y Chorrillos).
Hay que destacar que no opinan lo mismo los que siguen de cerca la política versus los que manifiestamente dicen no estar interesados en ella. Entre los que siguen más los acontecimientos, Muñoz tiene un nivel de aprobación de 53%. Entre los desinteresados, solo 40%.
El tema es que estos últimos son más de la mitad y tienen una lógica de relación con el poder donde lo que se quiere es atención directa y obras. En ese sentido, todos asocian a Muñoz con un estilo democrático, que da confianza y que es honesto pero con lo que se le asocia menos, sobre todo entre el grupo de los desconectados de lo público, es con la preocupación por la gente de bajos recursos y con las obras (de cemento se entiende). Retos políticos y de gestión.

