El significado del voto

Queremos resaltar los mensajes más importantes que nos dejan las razones del voto en las últimas elecciones. Vemos que la relación de la población con la política empeora y este Congreso tiene, una vez más, la oportunidad de comenzar a recorrer otro camino.

Limpiado el campo de análisis, hay que señalar primero, como varias veces ha planteado Fernando Tuesta, que el ausentismo no es un indicador masivo de desafección. La encuesta indica claramente que quienes no fueron a votar fue por problemas vinculados al clima, lejanía, salud, etc. (61%). Solo un 20% da respuestas que se pueden vincular a la desafección.

El problema se ve en los que van a votar, sea porque marcaron el símbolo de algún partido o porque viciaron la cédula o la dejaron en blanco. Quienes votan deciden cada vez más tarde. En las elecciones pasadas 50% reconoció tomar la decisión la última semana, ahora un 55% dice lo mismo y; más preocupante aún, entre los que marcaron algún símbolo, 58% lo decidió en la última semana.

Además, la decisión se centró principalmente en personas, más que en agrupaciones políticas. Podemos es el ejemplo más claro. Y lo más probable es que ocurra lo mismo en las presidenciales del 21.

¿Por qué la gente que una semana antes pensaba votar en blanco o viciar su voto terminó marcando alguno de los símbolos?, por rechazo a los políticos, en particular al Congreso anterior. El soporte de los caudillos o propuestas populistas maniqueas se apoya en el rechazo a la oferta política partidaria existente. Ahí tiene el nuevo Congreso su reto.