Esta pandemia ha mostrado la situación precaria en la que se encuentra nuestro país. Ya lo hemos visto en torno al sistema de salud, educativo y financiero. La situación no es mejor con relación al escenario laboral en el Perú.
Los resultados obtenidos en la encuesta de agosto muestran que la crisis ha afectado sin distinción el empleo en todos los segmentos de la población: El 55% de los entrevistados no están trabajando y su situación está empeorando, pues en comparación a junio, un 30% se ha quedado sin trabajo. Los más afectados son las personas de menores ingresos (NSE D y E) donde el 37% indica haber perdido su trabajo, en su mayoría independiente. E incluso el 15% de los grupos de ingresos más elevado (NSE A, B) y el 26% del grupo C indicaron haber perdido su empleo dependiente. Ello ha obligado a los hogares a recomponer sus estrategias de generación de ingresos pues 38% de las personas que no trabajaban antes – los estudiantes, jubilados y amas de casa – han optado por salir a trabajar para complementar los ingresos del hogar, y protegerse frente a los efectos negativos de la pandemia, toda vez que 4 de cada 10 adultos no tienen un seguro de salud, y 6 de cada 10 no hacen aportes para su jubilación.
Urge reconocer el nivel de vulnerabilidad del empleo en nuestro país para poder diseñar políticas públicas que promuevan el acceso a empleo de calidad en los próximos meses.




