La encuesta realizada por el IEP recoge varios hallazgos interesantes, en donde se perciben avances pero también muchos retos en relación a la igualdad de género en nuestro país.
Lo primero, destacar el crecimiento en la percepción de empoderamiento de la mujer peruana, donde se le reconoce cada vez más por su capacidad para solucionar problemas o para realizar buenos negocios, entre otras competencias claves para su desarrollo personal y/o profesional.
No obstante, cabe resaltar que, cuando se compara la evolución de estas percepciones entre hombres y mujeres, son principalmente estas últimas quienes se ven a sí mismas como más firmes y más capaces. En el caso de los hombres este incremento es mucho menos entusiasta, especialmente cuando se aborda la posibilidad que tienen las mujeres de defenderse ante situaciones de violencia (se mantiene en 12% como en el 2017).
Un panorama complicado donde el mal llamado “sexo débil” sigue visualizándose como muy vulnerable frente a un entorno peligroso y lleno de desigualdades que son reconocidas tanto por hombres como por mujeres, como es el caso de la desigualdad salarial.
Estos resultados, sumados a otros vinculados a la disposición a apoyar la participación política femenina, o el uso de tiempo destinado por hombres y mujeres a realizar actividades del hogar y de tipo recreativas, entre otros; todos enfatizan las brechas que aún existen y sobre los cuáles deben orientarse políticas públicas que fomenten la equidad en la escuela, en el trabajo y en la sociedad peruana. La mitad del país demanda cambios que requieren ser escuchados.



