1° de mayo en cifras: trabajo, informalidad y necesidad

El Día Internacional de los Trabajadores conmemora el sacrificio de los Mártires de Chicago, ejecutados tras la huelga iniciada el 1° de mayo por una jornada laboral de ocho horas, frente a las dieciséis que entonces eran la norma. ¿Cómo se da un significado a esta fecha en un país como Perú, donde predomina la economía informal y un alto porcentaje de trabajadores independientes?

Una encuesta reciente del Instituto de Estudios Peruanos nos da pistas. Un 67% de los encuestados afirmó realizar actividades que les generaban ingresos, sobre todo hombres, en áreas urbanas y en niveles socioeconómicos medios y altos. Sin embargo, la mayoría de estos trabajadores son independientes: tienen un negocio propio o se dedican a actividades agropecuarias. Casi una cuarta parte se limita a realizar cachuelos.

Esta diversidad de actividades nos remite a un indicador de la ENAHO, que diferencia entre trabajo independiente voluntario (por ingresos, tradición familiar o decisión personal) e involuntario (por falta de empleo asalariado o necesidad económica).

Este último se caracteriza por tener un menor ingreso promedio que el de los dependientes o independientes voluntarios, más inestables y niveles de satisfacción laboral más bajos. Además, en este grupo, las mujeres superan a los hombres por diez puntos porcentuales.

La informalidad, sin embargo, predomina en todos los ámbitos: llega al 90% entre independientes involuntarios e incluso supera el 50% entre los trabajadores dependientes. Solo quienes cuentan con empleo asalariado tienen cierta estabilidad de ingresos, aunque este colectivo no supera al 30% de la masa laboral.

Lejos de idealizar el llamado “emprendedurismo”, estas cifras revelan un país marcado por el empleo precario. Si bien las tasas de desempleo pueden parecer bajas frente a las de algunos países europeos, esto se explica porque muchas personas se ven obligadas a generar ingresos por su cuenta, ante la falta de alternativas. Se le puede llamar emprendimiento, pero eso no significa necesariamente un trabajo digno ni ingresos estables, condiciones que solo alcanzan algunos peruanos.